
Han pasado ya unos ocho meses desde el «Día de la Liberación», pero las perspectivas generales de inflación en Estados Unidos no han experimentado un aumento significativo. Aunque los precios han subido, este incremento no ha influido de manera significativa en la narrativa general sobre la inflación.
De cara al 2026, ¿qué pueden esperar los operadores de divisas de la inflación?
En primer lugar, es importante comprender que las tarifas más elevadas aplicadas en torno al «Día de la Liberación» no tuvieron un impacto inmediato. Ha llevado bastante tiempo que estas tarifas se reflejaran en los precios al consumo, e incluso ahora, su efecto total sobre la inflación aún no se ha reflejado por completo.
La prueba más clara de este lento impacto se observa en la inflación de los productos básicos, que ha ido aumentando gradualmente. Aparte de eso, la inflación ha sido más moderada de lo que muchos esperaban, sobre todo teniendo en cuenta las preocupaciones sobre los aranceles bajo la administración Trump antes de abril de este año.
A medida que avanzamos hacia 2026, los operadores deberían estar atentos a lo que podría denominarse un espejismo inflacionario. El índice de precios al consumo (IPC) no se está enfriando realmente de manera sustancial, la inflación no está desapareciendo. En cambio, los precios más altos se han convertido en una característica permanente y la economía se está acercando a un nuevo nivel de equilibrio, especialmente durante la segunda mitad del próximo año.
Dado que los aranceles han tardado más de seis meses en repercutir en los precios, este efecto retardado influirá en cómo los efectos base determinarán las mediciones de la inflación en 2026, especialmente en la segunda mitad del año. Esto podría provocar una caída notable de los datos de inflación, incluido el índice de gastos de consumo personal (PCE).
Si la Reserva Federal mantiene su independencia, este descenso podría ofrecer una justificación políticamente conveniente para recortar los tipos de interés. Podría coincidir con la agenda de Trump, permitiendo a la Fed flexibilizar la política monetaria con mayor comodidad.
Para los operadores de divisas, la conclusión clave es mantener la cautela al interpretar los datos del IPC en la segunda mitad de 2026. Las lecturas de inflación interanual pueden parecer que se están enfriando, pero esto reflejará en gran medida efectos de base más que descensos reales de los precios. En este contexto, las cifras de inflación mensual se convertirán en un indicador más fiable.
Para aclararlo, imaginemos que los aranceles provocan que el precio de un reloj suba de 20 a 25 dólares este año, lo que supone un aumento de la inflación del 25 %. El año que viene, si el precio se mantiene en 25 dólares, la tasa de inflación interanual será del 0 %, aunque los precios no hayan bajado. Este ejemplo pone de relieve por qué el efecto base es tan importante.
¿Por qué es esto importante? Porque afecta directamente a las expectativas sobre la política de la Reserva Federal. Si las bajadas de tipos siguen siendo difíciles en la primera mitad de 2026, la Fed podría utilizar la caída de la inflación provocada por los efectos de base para justificar la flexibilización, alineando así la política con las presiones políticas.
En última instancia, la cuestión a la que se enfrentará la Fed será si ignorar los efectos de base y mantener su postura política actual, o permitir que el nuevo presidente aplique medidas más acomodaticias que respalden la agenda política.
Independientemente del resultado de la política, los operadores deben recordar que la caída de las tasas de inflación no equivale a una bajada de los precios, una realidad que ha marcado la economía durante décadas.
Fuente original: Justin Low de investinglive.com







