
Según se informa, los sistemas de correo electrónico del personal del Congreso de los Estados Unidos han sido comprometidos en una campaña de piratería informática a gran escala vinculada a China, lo que ha intensificado la preocupación entre los operadores de divisas por los posibles riesgos geopolíticos que podrían afectar a los mercados monetarios.
Fuentes familiarizadas con el asunto han revelado que las cuentas de correo electrónico del personal que trabaja para algunos de los comités más influyentes de la Cámara de Representantes fueron objeto de ataques. Entre ellos se encuentran el comité de China, así como los comités de asuntos exteriores, inteligencia y fuerzas armadas. La campaña, conocida como «Salt Typhoon», está causando alarma entre los funcionarios estadounidenses debido tanto a su magnitud como a su presunta intención.
A diferencia del espionaje tradicional, se cree que la operación «Salt Typhoon» tiene un objetivo que va más allá de la recopilación de información. Los responsables de ciberseguridad y seguridad nacional de EE. UU. advierten de que podría implicar el establecimiento de acceso a sistemas críticos. Este acceso podría explotarse para perturbar o paralizar infraestructuras vitales de EE. UU. si las tensiones se intensifican y desembocan en un conflicto con China. Este cambio, que pasa del mero espionaje a la preparación para un campo de batalla cibernético, supone un avance significativo en las actividades cibernéticas de China.
Pekín ha negado cualquier implicación en estas violaciones, manteniendo una postura coherente ante las acusaciones estadounidenses de piratería informática patrocinada por el Estado. La Casa Blanca no ha emitido una respuesta inmediata a los últimos informes, pero declaraciones anteriores enfatizan que las amenazas cibernéticas constituyen un aspecto clave de la rivalidad estratégica entre ambas naciones.
Es especialmente notable que se haya elegido como objetivo al personal del Congreso, en lugar de a los representantes electos. Las agencias de inteligencia reconocen que el desarrollo de políticas clave, las estrategias legislativas y las comunicaciones internas a menudo se llevan a cabo a nivel del personal. Comprometer estos sistemas podría proporcionar a China información sobre las prioridades legislativas, los planes de defensa, los enfoques de sanciones y las estrategias diplomáticas de Estados Unidos.
Para los operadores de divisas, estos acontecimientos ponen de relieve la creciente incertidumbre geopolítica que puede influir en la volatilidad del mercado. Se espera que el incidente refuerce el apoyo bipartidista en Washington a favor de unas defensas cibernéticas más sólidas, una supervisión más estricta de la infraestructura digital y una mayor colaboración con los aliados que se enfrentan a amenazas similares. También puede añadir presión a una relación ya tensa entre Estados Unidos y China, agravando las tensiones existentes en materia de comercio, controles tecnológicos, Taiwán y presencia militar en la región indopacífica.
Fuente original: Eamonn Sheridan de investinglive.com







