
China adoptará una postura fiscal más proactiva en 2026, con el objetivo de impulsar la demanda interna, acelerar la innovación tecnológica y reforzar la red de seguridad social en medio de los continuos retos que afronta la confianza económica.
Tras una reunión política de dos días, el Ministerio de Finanzas anunció que la política fiscal del próximo año será «más proactiva», haciendo hincapié en prioridades como el impulso del consumo, la expansión de la inversión y el fomento de nuevas fuentes de crecimiento. Este enfoque responde en parte a las peticiones de los socios comerciales mundiales para que China reduzca su dependencia del crecimiento impulsado por las exportaciones y aborde las debilidades estructurales de la demanda interna.
Se ampliará activamente la inversión en lo que los funcionarios denominan «nuevas fuerzas productivas», incluidos sectores como la fabricación avanzada, las industrias digitales y las tecnologías emergentes. El apoyo a la innovación y el fomento de nuevos motores de crecimiento seguirán siendo fundamentales, junto con las políticas destinadas a mejorar el desarrollo general y la resiliencia económica.
Otro aspecto clave será el fortalecimiento del sistema de seguridad social. El Gobierno tiene previsto mejorar el acceso a la sanidad y la educación, iniciativas que se consideran esenciales para reducir el ahorro preventivo de los hogares y fomentar un mayor gasto de los consumidores. Esto se produce en un contexto de prolongada recesión del mercado inmobiliario, que ha empañado el ánimo de los consumidores y ha aumentado la urgencia de adoptar medidas para estabilizar las expectativas y restablecer la confianza entre los consumidores.
Más allá de las medidas relacionadas con la demanda, el ministerio esbozó objetivos estructurales más amplios para 2026. Entre ellos se incluyen una mayor integración entre las economías urbanas y rurales y un mayor avance hacia un modelo de crecimiento más ecológico. Estos objetivos a largo plazo están en consonancia con los esfuerzos por orientar el desarrollo económico de China hacia una mayor sostenibilidad y equilibrio, a pesar de que siguen existiendo retos de crecimiento a corto plazo.
Los altos dirigentes han reafirmado recientemente su compromiso con una estrategia de política fiscal «proactiva» destinada a estimular la demanda interna, manteniendo al mismo tiempo un crecimiento global relativamente fuerte. Las últimas declaraciones del Ministerio de Finanzas subrayan que el apoyo fiscal seguirá desempeñando un papel estabilizador fundamental en la estrategia macroeconómica de China durante el próximo año.
Para los operadores de divisas, estos acontecimientos sugieren que la política seguirá centrándose en la estabilización económica interna y el crecimiento impulsado por la innovación, con posibles implicaciones para la dinámica monetaria de China, la demanda de materias primas y los patrones comerciales.
Fuente original: Eamonn Sheridan de investinglive.com







