
Las elecciones anticipadas en Japón, previstas para el 8 de febrero, con la disolución del Parlamento esta semana, han intensificado la preocupación por la combinación de políticas del Banco de Japón (BOJ) y su impacto en los mercados de divisas y bonos. Las principales señales del mercado que reflejan los riesgos son el aumento de las primas por plazo de los bonos del Gobierno japonés (JGB) y el incremento de la volatilidad del yen.
Goldman Sachs destaca el riesgo que surge de la interacción entre la política monetaria más restrictiva del Banco de Japón y las medidas fiscales más laxas del nuevo Gobierno. Se espera que el Banco de Japón aplique dos subidas de tipos de 25 puntos básicos en 2026, probablemente en el segundo y cuarto trimestre, lo que situaría el tipo oficial en el 1,25 %. Aunque este nivel sigue estando por debajo de muchas estimaciones del tipo neutral, incluso unas subidas modestas podrían aumentar los costes de financiación del Gobierno. Esto supone una preocupación importante, dada la elevada deuda de Japón y la sensibilidad de los costes del servicio de la deuda al aumento de los rendimientos.
La primera ministra Sanae Takaichi está haciendo campaña con una plataforma de «cambio político importante» que incluye medidas adicionales de estímulo fiscal y desgravaciones fiscales. En general, los mercados consideran que esta expansión fiscal es negativa para las perspectivas de la deuda de Japón, a menos que vaya acompañada de planes de consolidación a medio plazo creíbles. Desde la convocatoria de elecciones, los rendimientos de los bonos han aumentado, lo que refleja la inquietud de los inversores y ha suscitado un debate sobre cuánto estímulo fiscal puede soportar Japón antes de que entre en conflicto con la normalización gradual de los tipos de interés por parte del Banco de Japón.
Goldman Sachs destaca que el riesgo clave reside en la combinación de políticas. Si la política fiscal sigue siendo estimulante mientras que el Banco de Japón sube los tipos, la demanda de duración de los bonos del Estado japonés podría disminuir, lo que haría subir la prima de plazo. Esto podría desencadenar un círculo vicioso en el que el aumento de los rendimientos incrementaría los costes de los intereses, lo que supondría una mayor presión sobre la sostenibilidad fiscal y agravaría la preocupación por la trayectoria de la deuda a largo plazo de Japón.
En el período previo a las elecciones, el mercado no se centra en un escenario de crisis, sino en el aumento de las primas de riesgo. Los inversores estarán atentos a si las promesas electorales y las negociaciones para formar coalición les llevan a valorar una gama más amplia de resultados para los rendimientos de los bonos del Estado japonés, las fluctuaciones del yen y las acciones de los sectores bancario y asegurador.
En resumen, las elecciones anticipadas aumentan la probabilidad de que se adopten medidas de expansión fiscal, como recortes en el impuesto sobre las ventas, que ya han provocado un aumento en los rendimientos de los bonos, lo que refuerza las advertencias de Goldman Sachs sobre los retos que plantea equilibrar el endurecimiento monetario con el estímulo fiscal.
Fuente original: Eamonn Sheridan de investinglive.com







