
El Senado de México ha aprobado nuevos aranceles que oscilan entre el 5 % y el 50 % sobre las importaciones procedentes de China y otros países asiáticos que no tienen acuerdos comerciales con México. Estos aranceles se aplican a países como China, India, Corea del Sur, Tailandia e Indonesia.
Los principales cambios arancelarios incluyen:
– Automóviles (vehículos ligeros): aumento del 20 % al 50 %
– Textiles y prendas de vestir: fijado en el 35 %, uno de los principales objetivos de la legislación
– Acero y aluminio: principalmente el 35 %, con algunos productos sujetos al 50 %
– Calzado, plásticos y vidrio: 35 %
– Electrónica y electrodomésticos: entre el 5 % y el 35 %
A algunos insumos y piezas específicos se les han asignado aranceles más bajos, entre el 5 % y el 10 %, para proteger las plantas de ensamblaje mexicanas. Sin embargo, es probable que los electrodomésticos terminados se enfrenten al tipo impositivo completo del 35 %.
Esta medida parece ser un intento de impulsar un acuerdo comercial con Estados Unidos bajo la administración anterior, aunque la propuesta arancelaria original era mucho más estricta. Desde la perspectiva estadounidense, el cambio en la fabricación de China a México puede haber sido el objetivo principal, lo que indica que la estrategia tenía como objetivo final afectar a China.
Lo que está surgiendo es un enfoque de «fortaleza Norteamérica» liderado por Estados Unidos, que podría extenderse por todo el continente americano. Cabe destacar que Corea del Sur, tradicionalmente un fuerte aliado de Estados Unidos, ha quedado excluida de las exenciones, lo que podría alimentar la preocupación de que Estados Unidos esté dejando de dar prioridad a sus alianzas asiáticas en favor de China.
Este nuevo régimen arancelario corre el riesgo de provocar medidas de represalia por parte de China contra México. También coloca a Canadá en una posición difícil, a menos que consiga la exención de aranceles con Estados Unidos.
Fuente original: Adam Button de investinglive.com






